Skip to content

Quimerismo y Transplante Hepático: Historia–Parte I

diciembre 19, 2007

Hasta la década de los noventa se asumía que los leucocitos del donador que no se encontraban en los órganos transplantados habían sufrido una destrucción inmunológica con preservación selectiva de las células parenquimatosas especializadas.

Contrariamente a esta visión, reportes previos demostraban que los leucocitos pasajeros tan sólo se habían relocalizado en el receptor. Toda esta información sufrió una malainterpretación. Se realizaron pruebas dérmicas de tuberculina, histoplasmina, blastomicina, entre otros, en varios estudios, en el receptor y en el donador, y era obvio que los receptores negativos, el 77% se hacían positivos a la prueba luego del transplante.

En 1964 se sugirió que la positividad en la prueba dérmica podrían ser causados por una transferencia adoptiva de la inmunidad celular por los leucocitos que se encontraban en la vasculatura y el tejido linfático del órgano transplantado. En 1969 se obtuvo más evidencia en los pacientes receptores de un hígado cuyo análisis hematológico reveló tipos de inmunoglobulinas del donador (Surg Forum 1969; 20: 374-376).

En 1984 hubo más soporte a esta idea al observarse que los anticuerpos anti-glóbulos rojos (isoaglutininas) de aparente origen donador eran responsables de la hemólisis en pacientes ABO-compatibles.

La migración celular fue reportada por primera vez en 1981 por Nemlander y Hayry en sus estudios en la cinética del rechazo de los injertos renales (J Exp Med 1982; 156: 1087-1100). Las celulas del donador que habían sido transportadas en el injerto eran los leucocitos pasajeros hematolinfopoyéticos del donador y de origen medular (incluyendo las células dendríticas) que fueron propuestas por Snell como la causa principal de inmunogenicidad.

Finalmente en 1991, Murase mostró que los leucocitos que eran liberados del intestino y de los injertos multiviscerales en los receptores experimentales, que eran tratados con tacrolimus, rápidamente migraban en grandes números por vía vascular a los tejidos linfáticos.

Esta migración creaba un estado inestable de quimerismo sanguíneo por 30 a 45 días durante el cual el 20% de las células mononucleares circulantes del receptor eran de origen donador.

Estos hallazgos no estaban asociados con estados letales de enfermedad de injerto-vs.-huésped. Debido a que las células del donador que circulaban, rápidamente se hacían indetectables por citometría de flujo luego de 30 a 60 días tanto en roedores como en sujetos humanos, la convicción de la mayoría de los observadores fue que las células del donador habían sido eliminadas.

Evidencia Directa

El paso decisivo ocurrió en 1992, cuando se buscaron células hematolinfopoyéticas del donador en la sangre y tejidos de los receptores de transplante de riñón o hígado exitosos. Estos estudios fueron posibles debido a las características específicas de dos cromosomas. La presencia de cromosomas X o Y en los tejidos o sangre de los receptores de donadores de sexo opuesto era considerado como evidencia contundente del quimerismo sistémico.

Cuando se encontraron células del donador 30 años después del transplante, se infirió que los precursores hematolinfopoyéticos y células madre eran parte de la población de leucocitos pasajeros de los injertos.

Posterior a la transplantación, los leucocitos pasajeros inician una migración selectiva a los órganos linfáticos del huésped, en donde inducen una respuesta donador-específica. Las células donadoras encontradas años más tarde en tejidos linfáticos y no linfáticos eran obviamente derivadas de los leucocitos pasajeros pluripotenciales que eran parte del componente de la población pasajera.

Históricamente, los eventos que se desarrollaron a causa de la transplantación habían sido definidas en el contexto de una respuesta inmune única. En el receptor esta era la enfermedad injerto-vs.-huésped. La respuesta que ocurrió con el injerto habían sido atribuídas a los mecanismos teóricos que no requerían la presencia de quimerismo.

Con el descubrimiento de el microquimerismo en 1992 en los receptores de órganos, era evidente que los órganos tratados exitosamente y receptores de un transplante de médula ósea eran espejos en todas sus características.

Cirugía Hepatobiliar y Transplante Hepático
Suscribete para recibir actualizaciones de entradas como esta
Suscribete por email aquí.

From → Transplante

Dejar un comentario

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: